EMBOLIZACIÓN DE MIOMAS UTERINOS

La embolización consiste en interrumpir el flujo sanguíneo de las arterias que alimentan los miomas. Con este procedimiento se detienen las hemorragias, y se reduce el tamaño de los miomas. Por otra parte, se evitan procedimientos más agresivos, como la miomectomía (cirugía para extraer los miomas) o la histerectomía (extirpación del mismo útero). La parte sana del útero seguirá recibiendo sangre por otras arterias.

1. ¿CÓMO SE HACE?

La paciente es valorada en primer lugar por un ginecólogo, que es el que hace la sospecha diagnóstica. A continuación, se le realiza una ecografía. La Resonancia magnética confirmará el tipo de miomas así como el número, tamaño y localización exacta antes de realizar la embolización. Se requiere también una analítica de sangre de rutina.

La embolización es realizada por el radiólogo intervencionista, en una sala de Vascular que dispone de un equipo de Rayos X especial.

La paciente es ingresada el mismo día del procedimiento, y una vez en la sala de Radiología Vascular, se le coge una vena en el brazo por donde se le irán suministrando los sedantes y analgésicos que sean necesarios. También se le coloca una sonda en la vejiga, para que se vaya eliminando el contraste que se va introduciendo y no interfiera en la visualización del radiólogo mientras está realizando la intervención.

Aunque este procedimiento se realiza sin anestesia general, siempre hay un anestesista presente que es el que va controlando los medicamentos que vaya necesitando la paciente.

La intervención se lleva a cabo, a través de la ingle por donde pasa una arteria llamada femoral común. Después de desinfectar la zona con un antiséptico, se inyecta un anestésico local con una aguja muy fina. Al cabo de un minuto, la piel está anestesiada y se procede a pinchar la arteria con una aguja más gruesa. Una vez dentro de la arteria, se introduce un tubo muy fino de plástico (catéter), y se va navegando hasta llegar a las arterias que llevan la sangre al útero y a los miomas. Todo esto se hace guiándose a través de una televisión conectada al equipo de Rayos X.

Una vez con el catéter en su sitio, se introducen unas partículas de muy pequeño tamaño, que van cerrando las arterias que alimentan a los miomas.

Terminado el procedimiento, se quita el catéter y se hace una compresión local con la mano durante diez minutos. A continuación, la paciente es llevada a su cuarto, donde permanecerá durante unas 18-24 horas recibiendo los analgésicos programados. Después de dormir una noche en el hospital, al despertar por la mañana, en general, la paciente ya se encuentra en condiciones de ser dada de alta.

La paciente se llevará a casa el tratamiento a seguir y dispondrá de un número de teléfono de contacto para consultar cualquier duda que le surja después de la intervención. Nosotros contactaremos con ella, vía telefónica, a la semana de la intervención y a los tres meses, para estar informados de su evolución. A los seis meses se recomienda nueva Resonancia Magnética de la pelvis, para medir la reducción del volumen del útero y de los miomas.

2. ANESTESIA Y TRATAMIENTO DEL DOLOR

La embolización se realiza con anestesia local en el lugar donde se introduce el catéter. No se necesita anestesia general, pero la paciente estará sedada para que se sienta soñolienta, aunque no profundamente adormecida, y así asegurar su máxima comodidad.

La mayoría de las pacientes, en las horas siguientes al procedimiento, e incluso en los primeros días después de ser dadas de alta, sufren dolores cólicos en el bajo vientre, semejante a los dolores de la menstruación. Esto es debido al súbito corte en el abastecimiento sanguíneo de los miomas. Aunque esto puede resultar un poco incómodo, la paciente se lleva una pauta de analgesia a casa que se le proporciona antes de ser dada de alta y tendrá un teléfono de consulta por si desea ponerse en contacto con el equipo que le ha realizado el procedimiento.

3. COMPLICACIONES

La embolización es un procedimiento mínimamente invasivo, pero aun así sujeto a algunas complicaciones:

  • Hematoma en la ingle, en el sitio de la punción, que no suele requerir ningún tratamiento y desaparece en unos días.
  • Síndrome postembolización: un 20% de las pacientes, como consecuencia de la embolización, en las 48 horas siguientes puede presentar malestar y dolor en el bajo vientre, a veces acompañado de fiebre, que normalmente cede con tratamiento médico.
  • Descarga vaginal: en un 20% de las pacientes se puede presentar un manchado vaginal sanguinolento durante un tiempo limitado después de la intervención, que excepcionalmente puede ser crónico.
  • Expulsión del mioma: algunos tipos de miomas pueden ser expulsados a través de la vagina, en forma de coágulos o fibras acompañado de dolor, y sensación de presión en el bajo vientre. Esto ocurre en un 3%-6% de las pacientes.
  • Como en cualquier otro procedimiento en que se utiliza contraste, puede presentarse una alergia al mismo. Las reacciones alérgicas pueden variar de leves a severas. Estas reacciones ocurren en una de cada mil pacientes, siendo las reacciones severas muy raras.
  • Pérdida definitiva de la menstruación y por lo tanto de la capacidad de concebir. Esto ocurre en un 1% de mujeres jóvenes, por debajo de los 45 años de edad y en un 15% de las mujeres mayores de 45 años.
  • Infección que requiera cirugía y retirada del útero (<1%).

 

4. RESULTADOS

Ha quedado demostrado en diferentes estudios que la embolización de miomas uterinos es una buena alternativa a otro tipo de tratamientos más agresivos y con más complicaciones como es la histerectomía. Estos trabajos pueden ser consultados en la página de bibliografía.

  • El 87-90% de las mujeres embolizadas cesan de sangrar y les desaparecen los otros síntomas acompañantes, como dolor, sensación de opresión.
  • Las pacientes se recuperan pronto y pueden reanudar sus actividades diarias en un mínimo de tiempo.
  • En una única sesión se pueden tratar todos los miomas a la vez.
  • La embolización se considera un tratamiento poco traumático ya que no se pierde el útero.
  • La embolización de miomas uterinos no impide que la paciente se someta después a otras intervenciones, en caso de que la embolización no resuelva los problemas (5-10% de los casos).

VIDEOS DE UNA EMBOLIZACIÓN

Si desea tener una consulta con la Dra. Pinto puede llamar al siguiente número de teléfono 646 13 30 64